Un muestra sobre la metafísica del barrio de La Boca

Por Bettina Castro- “Gorrocheategui, un artista que vuelve a la vida” es el título que eligió Mercedes Roldán, gestora de la exposición que reúne treinta pinturas del artista y que debido al gran éxito se extenderá hasta el 3 de octubre en la Galería de Arte Mediterránea.

En una recorrida con la galerista, nos cuenta qué la motivó a llevar a cabo este emprendimiento artístico, que además lo describe como un homenaje a su amigo de juventud, Claudio Gorrocheategui.

Roldán señala que lo que la impulsó en este proyecto fue el hallazgo de la obra, abandonada en el rincón de un garaje, bajo una compacta capa de polvo,  que revelaba  el paso del tiempo y a su vez oficiaba como protección. Durante dos meses se avocó  a la restauración y así devolverle el brillo original que supo tener.

Con el paso de los días iría  descubriendo los detalles y  composición  de cada cuadro, hasta sentir  una especie de Déjà vu al ver las obras en su conjunto, dándose cuenta que era  un paisaje muy conocido, era el barrio donde se reunían en su juventud donde el artista tenía su atelier, en un conventillo de La  Boca, en el que hacía reuniones entre  la bohemia del momento (poetas, pintores, entre otros)  y sus  amigos.

Recuerda la anécdota  a la perfección, era  uno de esos sábados yendo a cenar en grupo a una cantina típica de la zona, cuando Gorrocheategui frena sus pasos y todos lo hacen con él, Mercedes  lo ve captar algo con la mirada atravesando la ventana que permitía  observar por completo  el interior  de otro conventillo y les señaló :- “Ven, los cuadros ya están hechos, sólo falta pintarlos ….”-

Es así que un espectador que no sepa mucho de arte, pueda pararse frente a esta obra expuesta en la  Galería de Arte para empezar a transitarla a partir de la descripción de ese recuerdo.

Mercedes además organizó una charla  a cargo de la artista visual Florencia Nieto quien contextuó a  Gorrocheategui como “ bebiendo en  las aguas” del movimiento artístico  creado en Italia por Giorgio de Chirico  y Carlo Carrá que se denominó Pintura Metafísica Italiana, devenido en el primer movimiento artístico italiano post-Primera Guerra Mundial  en contraposición al dinamismo, la modernidad, y  la extroversión de la acción, propuesta por el Futurismo  que prevaleció anteriormente.

Explicó  las claves de esta corriente  en la creación de paisajes con  enigma, con melancolía y  personificando  la ausencia, donde “el artista metafísico, vuelve enigmático lo conocido y cotidiano a todos” repite,  para resaltar esa característica. Esta corriente plástica  en Argentina contó con el aporte de Onófrio Pacenza, Víctor Rebuffo, en su momento, también, Berni y  Spilimbergo  en  su Serie “Terrazas” denotan esta influencia.

Gorrocheategui  nace en 1917 en Santa Cruz, y al poco tiempo su familia se traslada a Buenos Aires, fue multipremiado desde muy joven, cuando comienza a enviar sus trabajos a los Salones de Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca y Mar del Plata. “Al salvarse de la conscripción realizó junto a un amigo a manera de viaje iniciático por la Argentina, sin dinero, durmiendo en calabozos y bañándose en los ríos, como un trotamundos, algo típico de la época” explicíta Mercedes. Viaja por América Latina, en 1962 expone en la Galería San Marcos de Perú y en 1966 en el Instituto Peruano Norteamericano, en el año 1974 visitó  España e Italia.

Sus primeras muestras personales fueron en las Galerías Van Riel,  Witcomb, Velázquez, Peuser de Buenos Aires donde comenzaron a ser adquiridas sus obras  por coleccionistas e instituciones oficiales y privadas.

Mercedes Roldan ha conseguido poner en valor estas 30 obras, desempolvándole el  tiempo a  éstas  escenas metafísicas de La Boca, pero  además ha visibilizado  al artista, iluminando metafóricamente dentro de esos pliegues que a veces se hacen en la larga  trama  de la historia argentina, por ende de su arte, en este caso.

Pero lo más humanamente importante para la Gestora Artística, fue mostrarse a sí misma, cómo el arte le daba la posibilidad de restaurar no sólo  cuadros, sino también  reinstaurar la vida en lo concreto y cotidiano  donde parecía que no había más  que sólo en lo inmaterial de su  memoria.

Se puede visitar “Gorrocheategui, un artista que vuelve a la vida” en la Galería de Arte Mediterránea, Pacheco 2380 (Villa Urquiza, C.A.B.A.) de lunes a viernes de 11 a 20 hs. y los sábados de 11 a 18 hs. con entrada libre y gratuita.