Tita Merello- Se dice de mí….

Por El Espectador-El periodista que dice haberla encontrado caminando por Diagonal Norte se sorprendió cuando Tita Merello le dijo que estaba haciendo “fúting”, destacando que era “sano, estético y económico. Se desarrolla el músculo, se conserva la línea y se economizan vales de nafta”, dijo quien  un año antes había grabado el tema que la identificó para siempre: Se dice de mí…

Quien firmó ese encuentro “casual” con sus iniciales AMS contó que Tita aprovechaba ese paseo para ir “controlando el termómetro de la popularidad…¡pobre del artista a quien el pueblo no reconoce por la calle!” y elaboró la entrevista que saldría en el primer número de Clarín, el 28 de agosto de 1945, bajo el título de “Bataclana, vedette, cancionista y actriz: trayectoria ascendente de Tita Merello”. A 12 años de su muerte, que le llegó cuando le restaban menos de 24 meses para alcanzar el siglo de vida, ese reconocimiento del que hablaba Tita se transformó en una escultura, que el Gobierno de la Ciudad  inauguró hace unos días en el pasaje Carlos Gardel, entre Anchorena y Jean Jaures, muy cerca de las esculturas de Aníbal Troilo y Roberto Goyeneche. Paseo del Tango, barrio del Abasto, como para no eludir ningún símbolo porteño.

Con sus hombros al descubierto de un vestido que  se ciñe a su cintura mientras una mirada de costado y altiva parece acompañar con el gesto el “Se dice de mí…”, el tema que escribió Ivo Pelay y musicalizó Francisco Canaro en el que Tita se hacía cargo de eso que se decía de ella. “Por supuesto que yo no tengo vocación de conquistar el título de Miss Universo, pero tampoco soy ningún adefesio como decía una bataclana amiga mía”, exponía en aquella entrevista de 1945, cuando ya había hecho teatro en El Conventillo de la Paloma, había participado en la primer película sonora de la Argentina, Tango, había estrenado el tango Leguisamo Solo, había trabajado en el Maipo, había escrito Llamarada Pasional, un tango que la leyenda dice que lo dedicó a Luis Sandrini (el gran amor de su vida), había escrito sus primeros trabajos periodísticos.

Transgresora, vital, de una gran personalidad artística en cada una de las expresiones que encaró, independiente, esa mujer que supo combatir la soledad en sus años de esplendor cayó en profundas depresiones hacia el final de una vida sin descendencias ni parejas permanentes, un vacío que no pudieron compensar las muestras de cariño y respecto que recibió hasta la Nochebuena de 2002, cuando falleció en la Fundación Favaloro.