Esperándolos al Mono, Fernando, el Ruso y Mauricio

Por El Espectador – Fue allá en los tiempos en que la Selección Argentina buscaba su clasificación para el Mundial de Francia 1998. Una simple y esperable declaración de uno de los jugadores de ese equipo hizo del profesor de historia Eduardo Sacheri un escritor, quizás un modo demasiado efectista de tratar un hecho que contiene otra serie de causas. Pero de esa situación nació su primer cuento, Esperándolo a Tito, que es como la literatura hizo punta en ese escritor en potencial, que se terminó de convencer cuando alguien le hizo saber a Alejandro Apo que al leer esa hermosa historia detenía la máquina en el medio del campo para escucharlo. Y fueron muchísimas las veces en que desde el programa Todo con Afecto el periodista de esa voz dominante y cálida leía ese texto de un autor desconocido, hasta para el propio Sacheri.

Después llegaría el primer libro con el nombre de ese cuento emblema, y más tarde Te conozco Mendizábal, Lo raro empezó después, Un viejo que se pone de pie, hasta llegar a su primera novela, La pregunta de sus ojos, esa que trascendió el mundo de la lectura y se convirtió en el guión de la segunda película Argentina ganadora del Oscar. Su posterior novela, Araoz y la verdad, se hizo obra de teatro (Luis Brandoni y Diego Peretti fueron los dos actores) y su última creación en ese género, Papeles en el Viento, se transformará en una película a estrenarse el 8 de enero.

Dirigida por Juan Taratuto (“No sos vos, soy yo”, Un novio para mi mujer, “¿Quién dice que es fácil?”, “La reconstrucción”), la película es presentada como una historia de amigos que a lo largo del filme responderán el interrogante que acompaña el título: “¿Qué estarías dispuesto a hacer por un amigo?”, una pregunta que les fue trasladada a Fernando (Diego Peretti), Mauricio (Pablo Echarri) y el Ruso (Pablo Rago), quienes tras la muerte del Mono (Diego Torres),  asumen la tarea que éste les dejó pensando en Guadalupe, su hija: vender al discreto futbolista que había decidido adquirir tiempo atrás, en una inversión con mucho de locura.

Los personajes, su origen, las pasiones comunes se mueven en una trama que lleva el estilo de su autor, como así sus formas de abordar los conflictos, donde lo ético y lo moral expresado a partir de esa relación, núcleo central de sus vidas, definen la mirada de Sacheri sobre un grupo de amigos.

Taratuto volvió a convocar al actor Diego Peretti, protagonista en la primera de sus películas, “No sos vos, soy yo”, y en la última, “Reconstrucciones”, para el papel de Fernando, el hermano del Mono, quien al morir les deja la pesada carga de recuperar el dinero del pase de  Mario Pittilanga, no menos pesada que la advertencia que el club de los 4, Independiente, iba camino a su peor momento, impensable para ellos (el libro se escribió en 2011 antes del descenso del equipo de Avellaneda).

Ahora el que llega no es Tito, el crack del barrio transformado en ídolo en un gran equipo europeo, al que sus amigos esperaban para jugar el desafío contra los vecinos; ahora se acercan el Mono, Fernando, Mauricio y el Ruso, con un objetivo que permite conclusiones parecidas.